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Hilda Orellana: “Cuando llegué a Andacollo pensé que se trataba de ir a picar un cerro y que salía el mineral en pedazos”

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Hilda Orellana Tobar, es una mujer de esfuerzo que se dedica a la minería en la comuna de Andacollo y de acuerdo con las cifras que entregó el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) en el 2017, pertenece al 8,1% de mujeres que trabaja en la industria.

Junto a su esposo y 4 hijos llegó en 1982 a la comuna minera con las maletas repletas de sueños y deseos por sacar adelante a su familia, sin embargo, esta creció y tuvo 3 hijos más. Actualmente vive con una hija y 4 nietos, de los 16 que tiene en total.

Siempre le provocó interés la minería y sobre todo extraer oro, pues reconoce que fue una de las razones por las que eligió vivir en la comuna de Andacollo. “Me tincó, porque escuche que se podía trabajar en oro. Llegué acá y me enamoré. Es un pueblo que, si bien no es tan lindo, es rustico y lo que hacen los mineros es impresionante”, narró Hilda Orellana Tobar.

“Yo no tenía idea de la minería, ni del oro, ni nada. Cuando llegué a Andacollo pensé que se trataba de ir a picar un cerro y salía el mineral en pedazos, pero la realidad no era así. Hay que lucharla demasiado, es un trabajo esforzado pero muy bonito”, explicó.

No obstante, al observar el proceso de como se trabajaba quedó encantada y para aprender comenzó a asistir a los trapiches y al cerro hasta que lo consiguió, “de hecho ahora tengo una mina y estoy produciendo”, afirmó orgullosa.

“EMPECÉ SOLA”

Una vez que tomó la decisión de dedicarse a la minería, Hilda relató que el inicio fue complejo, pues “empecé sola y me costó bastante, aprender fue fácil pero este trabajo requiere de mucha fuerza para cargar camiones o poner tiros” dijo. Fue un camino bien esforzado ya que no contaba con el apoyo de su esposo, pues a él nunca le gustó este rubro.

Por otro lado, debió luchar con la creencia de algunos hombres quienes no dejaban que una mujer se acercara a las minas, ya que según el pensamiento popular ´las mujeres daban mala suerte´, mito que por estas fechas se está erradicando debido al aumento del genero en esta actividad.

Pese a todas las dificultades, los anhelos de superación de Hilda la han llevado a capacitarse continuamente y hoy cuenta con certificación de explosivos y seguridad. “Llevo 5 años con carné de manipuladora de explosivo y no le tengo miedo”, aseguró.

LOS ACCIDENTES OCURREN POR FALTA DE SEGURIDAD

En materia de seguridad, señaló que es muy estricta sobre todo después de haber sufrido un accidente que casi le cuesta la vida en diciembre del 2016. “Me caí de un pique de 15 metros, me quebré todas las costillas, el brazo izquierdo y la pierna derecha, pero gracias a la virgencita estoy caminando, tarde 6 meses en recuperarme. Los accidentes siempre pasan por falta de seguridad”, contó Hilda.

JORNADA LABORAL

Si bien, aumentó el número de mujeres en trabajos que tradicionalmente son ejecutados por hombres, aún son pocas las que hay en el sector, indicó Hilda, pues “en las loas donde estoy sólo veo hombres”.

Su jornada comienza en la mañana cuando va a dejar a sus nietos a la escuela, de allí se va a la mina para el primer bloque de 4 horas, luego se da una 1 de colación y nuevamente retoma por 3 horas más, hasta que llega el horario para ir a buscar a los niños. Esa es su rutina.

“El trabajo que hago específicamente es romper el cerro, poner tiros, utilizo el rota martillo u otras herramientas más grandes para sacar el material. Diariamente junto entre 5 o 6 sacos, los cuales voy acumulando hasta enterar 40 y así llevarlos al trapiche- mecanismo para moler y lavar el oro- ese proceso demora entre 12 a 18 horas”, detalló.

Una vez finalizado el proceso Hilda cuenta generalmente entre 10 a 15 gramos de oro, los cuales vende según el precio que el vendedor pague, cuyo valor puede llegar hasta 20 mil pesos por gramo.

INCERTIDUMBRE POR CONTRATOS

Varias son las situaciones de dificultad que atraviesan los pirquineros de la comuna de Andacollo, esto por que la mayoría se encuentra trabajando de forma ´ilegal´, incluida Hilda Orellana Tobar.

“Nosotros teníamos un contrato que hizo Dayton”, precisó respecto a la distribución de terrenos para extraer el mineral, “pero, por ahora estamos irregulares, hay muchos mineros que están trabajando de forma ilegal porque la otra empresa tampoco les da arriendo, así es que son momentos complicados”, manifestó.

Dayton fue una compañía minera que cerró sus faenas el año 2016 y desde entonces que nadie se ha hecho cargo de los pirquineros a los que arrendaba terrenos para la extracción de minerales.

PROYECTOS

Ante la pregunta sobre sus planes a futuro, Hilda solo contempla seguir desarrollándose en la minería. Por lo pronto, espera que la situación de los contratos de arriendos de terrenos se pueda resolver en el corto plazo y así poder postular a los beneficios que otorga el Estado para los pequeños mineros.

En cuanto al plano familiar desea que sus nietos, quienes le han manifestado querer ser mineros como ella, prefiere que estudien y se conviertan en profesionales. “Es un trabajo muy sacrificado y uno siempre quiere lo mejor para los hijos o los nietos, entonces es mejor que saquen una carrera que tenga que ver con minería, porque esto es maravilloso”, expresó.

Sobre el riesgo que en algún momento se termine el oficio del pirquinero debido a la migración de los jóvenes hacia otras ciudades, opinó que “la pirquinería nunca va a morir, porque es un legado de aquí de Andacollo y he visto a muchos jóvenes que les gusta la minería”.

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Fernando Hernández: Una vida dedicado a los dientes, política y educación en Andacollo

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Cuando hablamos de personajes con historia, Fernando Elías Hernández Barahona, es uno de ellos, porque ha marcado generaciones de andacollinos no tan sólo con su profesión de dentista, sino además como profesor por unos 20 años y político por otros 27.

 Con casi 90 años luce muy activo y con bastante análisis de su vida y trabajo en la comuna del “oro y la amistad”, entregado por más de 50 años.

 SU VIDA Y COMIENZO DIFICIL

Nació en La Serena un 19 de septiembre de 1931, lamentablemente su madre falleció después de su parto, porque en aquella época era común el fallecimiento por fiebre puerperal, una enfermedad de post parto cuyo síntoma es de fiebre alta y se debía a varios factores del ambiente y quienes asistían el parto. En épocas antiguas había una tasa del 30% de muertes por esta razón y con el paso del tiempo hoy se ha reducido en la mayoría de los casos por los cambios en los protocolos y recintos de atención.

Fernando se crió con su padre, quien se casó 10 años después y duró sólo dos con su nueva pareja, así es que estuvo siempre al cuidado de él, empleadas y con su otros dos hermanos.

 ESTUDIOS EN SANTIAGO Y CONCEPCIÓN

Estudió en La Serena en el Seminario Conciliar y luego ingresaría en la Universidad en  el año 48 en Santiago. “No pude ingresar a Medicina por puntaje, por lo que sí estuve un año en ingeniería química para acostumbrarme en Santiago y al otro año estuve en medicina, pero me fue mal porque tuve una discusión con dos profesores que me querían dejar repetir. De ahí no quise estudiar, pero igual ingresé para estudiar como dentista en la Universidad de Chile y Universidad de Concepción”.

Le gustaban las ciencias médicas porque su padre se desempeñó como farmacéutico y su hermana también estudió odontología y  su otro hermano estudió veterinaria.

Cuando joven participaría del movimiento “Acción Católica” en La Serena que marcaría varios valores espirituales que lo guían hasta hoy.

LLEGADA INESPERADA HASTA ANDACOLLO

No lo tenía en sus planes pero el destacado médico José Luis Arraño,(nombre del actual hospital de la comuna) instó a Fernando Hernández para que subiera a desarrollar su labor profesional porque no había dentista en aquella época, el año 1956.

Estaba recién salido de la universidad y nos comenta que su llegada la recuerda como si fuera ayer, porque vivió uno de los temporales más grandes de la historia de Andacollo.

“Mi llegada fue con un temporal que duró 5 días y 5 noches donde cayeron más de 500 milímetros, en aquella época yo pensaba quedarme sólo 3 años, pero al final ya han sido más de 50. No había hospital como ahora, estábamos en calle Urmeneta frente al negocio de la familia Araya, eran tres piezas y el consultorio externo estaba donde está la farmacia en la casa de Luis Zepeda. Después estuve como director del hospital nuevo por el cual trabajamos en la década del 60”.

TAMBIÉN FUE SERVIDOR PÚBLICO Y SIN SUELDO EN UN COMIENZO

Desde joven fue y es cercano a la Democracia Cristiana, por lo que la política también le llamó la atención desde siempre. Asumió como alcalde desde 1963 -1967  con 30 años, posteriormente fue designado entre los años 1973-1983 bajo el Gobierno de Augusto Pinochet.

“Me metí en política  desde joven me presenté como concejal y salí ; luego como alcalde en los años 60 y tuve dos periodos en ese cargo y después que volvió la democracia también y cuando estuvo Pinochet me ofrecieron la alcaldía, recuerdo que fue un carabinero que había que era el jefe de la Tenencia y luego me embarqué en esto, estuve 28 años entre concejal y alcalde. Los primeros años en esa época no tenía sueldo, sólo nos entregaban gastos de representación y luego en la década del 70 al 80 ya se fijó un sueldo”.

Durante su primera gestión como alcalde le correspondió inaugurar el actual recinto hospitalario que en el año 64 se construyó y 65 inauguró, mejoró la enseñanza en las escuelas rurales y se pavimentó la calle Urmeneta desde el puente El Salitre hasta la Plaza Videla. En el segundo período pavimentó la calle Beltrán Amenábar, la parte sur de la calle Urmeneta, se construyó el Gimnasio Techado Municipal, la Escuela Luis Cruz Martínez, el Liceo Pedro Regalado Videla Ordenes y se plantaron 3.200 árboles en el parque municipal La Laja, que luego desaparecería con la llegada de Minera Dayton que antes pertenecía a otros dueños y con otro nombre”.

ANDACOLLO EN EL TIEMPO

Para Hernández, la comuna ha cambiado desde la época del 60, porque hay más casas en lugares donde había solo cerro, agrega que son escasas las casas antiguas que van quedando. Y lo que más le llama la atención es el cambio de la plaza Videla.

 “Se ve bien ahora, pero me quedo con la que teníamos antes y que construimos con bastantes árboles frondosos, pileta, quiosco y lugar para la banda”.

 LA POLÍTICA HA CAMBIADO BASTANTE

Para Fernando Hernández, conocido como “nano” o “chivato” Hernández, la política ha cambiado, los políticos han cambiado, “antes éramos sanos y con ideales, convicciones firmes, ahora para ingresar a ella hay que pensarlo 10 veces, desgraciadamente son muchos los que caen en situaciones y nos defraudan, hay más corrupción, por mi parte es una etapa superada. Antes con poco se hacía bastante y estábamos al 100% con la comunidad”.

Comunidad que también lo recuerda cercano, amable y sencillo, prestaba los camiones municipales de aquella época para cambios de casa y llevar a los niños a la playa en colonias escolares.

“La política cambió porque la gente ha perdido los ideales; se ha puesto muy práctica y se mira todo con dinero, también en las profesiones como los dentistas, porque empiezan atendiendo bien con Fonasa en hospital y luego quieren solo particular.”

 RECUERDOS Y RELACIONES CON POLÍTICOS DE ANDACOLLO

Recuerda muy bien al Padre Alfonso Marcos Soriano, al ex alcalde Cifuentes que se dedicó y le gustaba la política. “Con Marcelina Cortés nos llevábamos muy bien ella me ayudó mucho cuando era alcalde, como mi señora se vino a La Serena, ella hacia como de primera dama, le sirvió mucho, yo la quise harto diferíamos por política y hay que reconocer que fue una mujer servicial dedicada a su profesión y por Andacollo”.

LA ODONTOLOGÍA SU GRAN PASIÓN Y OFICIO DE AÑOS

A sus casi 90 años todavía tiene pacientes, viaja hasta Andacollo dos veces a la semana para no perder el contacto, todavía posee la clínica, pero agrega que ya está bajando el ritmo para dedicarse a descansar y sus hobbies.

Hernández señala que perdió el número de pacientes atendidos en su vida laboral y que anécdotas particulares no recuerda, pero si realiza un análisis del avance de la tecnología en su área y algunas técnicas o peticiones de sus pacientes.

“Yo hago extracciones, prótesis y tapaduras, antes realizaba cirugías medianas, operaciones de quistes, etc. La tecnología ha cambiado para facilitar la gestión, el cambio más significativo es el implante…. para la gente fue un avance, la prótesis  que antes se confeccionaban utilizando el oro. Ahora no se usa por su valor, pero cuando llegué hasta Andacollo era la moda y todos la pedían, pero había un tema estético, no se veían bien. Antes había un alemán que realizaba atenciones no tenía título y después se fue, no alcancé a conocerlo. En esta profesión se debe tener talento y creatividad, tiene mucho de artístico, trabajamos varias veces la estética, que desencadena en una mejor calidad de vida para los pacientes que buscan una solución definitiva”.

Por varios años fue el único dentista desde el 57 al año 70, en el 73 llegó un segundo y hoy son más de 3. “Siempre trabajé con asistente y un recuerdo especial para Margarita Fajardo con quien estuve por años y luego siguió en el hospital, lamentablemente jubiló y posteriormente falleció”.

LA EDUCACIÓN ES SU TERCERA ELECCIÓN

En una época del auge minero, Hernández también se dedicó a la educación, fundó el primer liceo junto al padre Claretiano Alfonso Marcos Soriano, al cual recuerda con cariño y agradecimiento por la entrega hacia la comuna.

 “Donde está la sala de banda y unión comunal de juntas de vecinos, ahí estaba el liceo antiguo, hice clases y todavía algunos me recuerdan de esa etapa. Educar es una satisfacción muy grande porque se forjan valores y el destino de las personas para su futuro”.

FAMILIA EN UNIÓN Y CON MAYOR TIEMPO LIBRE PARA PUZZLES

Actualmente Hernández Barahona vive con su señora en el sector La Herradura de Coquimbo, tuvo tres hijos de los cuales ninguno fue cercano con el tema médico. “Se dedicaron a la mecánica mis dos hijos y mi hija ya es abuela”.

“Yo soy campeón de los puzzles y la lectura, hasta los 70 años jugué fútbol y la entretención era el dominó, teníamos los mejores equipos de dominó en Andacollo y eso se perdió, cada día se estrecha más el tema del desarrollo personal, se deja de lado lo tradicional, la parte global absorbe, la vida es más acelerada que antes, antes era más tranquilo, había teléfono de casa y no celular. Andacollo hoy está más conectado, antes teníamos una sola micro, no habían colectivos, taxis, entonces todo ha ido cambiando y creo que a la comuna le falta estimular la cultura general, la música, por ejemplo, antes los alcaldes se preocupan de eso, ayudaban a las bandas”.

 ¿COMO SE DEFINE Y COMO LE GUSTARÍA QUE LO RECORDARAN A FUTURO?

“Yo estoy satisfecho con lo efectuado hasta ahora, me gustaría que me recordaran como persona, profesor y político, me defino como sencillo, esforzado, esos sería la síntesis de mí. Le he hecho empeño a bastantes cosas y todavía le hago empeño de seguir viviendo. No espero llegar a los 100 años, Dios quiera que me lleve cuando sea necesario, porque no quiero ser un lastre para la familia”

¿LA CLAVE PARA LLEGAR BIEN A LOS 90 AÑOS?

“La clave de llegar bien a los 90 años es mantenerse activo, trabajar y cultivar la parte espiritual y cultural”.

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Rosa Palleres: “Me siento feliz cuando veo que los mineros prosperan, cuando crecen y se desarrollan”

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Rosa Palleres, una Andacollina de “tomo y lomo”, dedica su tiempo a la minería y a la dirigencia social.  Nació en una familia con historia minera, puesto que sus abuelos, su padre y su esposo siempre se han dedicado a la extracción de minerales y fue justamente su compañero de vida quien le enseñó el oficio que desde niña le gustó.

Actualmente, “Rosita” como algunos le llaman, es presidenta de la agrupación de pequeños mineros “Andacollo Fuerza y Esperanza”, organización que surgió el año 2011 con el fin de luchar por un terreno para trabajar de forma legal.

“Se concretó un encuentro de mineros, a raíz de ciertas situaciones que se estaban originando en nuestra comuna, como trabajar de forma ilegal en propiedades de una empresa minera”, relató Rosa quien indicó que “desde ahí renace el cariño que tengo por mi tierra y para apoyar a esta gente, que en ese momento no sabía qué hacer”.

Fue entonces que comenzaron a trabajar en conjunto para luchar por una fuente laboral estable y con las condiciones legales que requerían, hasta ahora, ocasión en la que nuevamente “estamos ilegalmente, la empresa con la que habíamos firmado un convenio está pasando por un proceso de receso el cual no sabemos realmente que pasará”, alertó.

SU ROL DE DIRIGENTE EN UN MUNDO DE “HOMBRES”

“Dios te da el don de llegar a la gente y poder ayudar, por eso siempre estoy pensando hacer el bien para los demás”, argumentó Rosa Palleres su amor por la dirigencia social.

Fue la gestora de la primera agrupación de temporeras en la Región de Coquimbo, acción que le permitió trabajar junto a Anamuri, una organización de mujeres de Santiago, y que le brindó la oportunidad de conocer y viajar a través del mundo, ya que acompañó a la expresidenta Michelle Bachelet a países como Ecuador, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

El 2011, asumió como presidenta de “Andacollo, Fuerza y Esperanza” y confiesa que le costó bastante. No obstante, “lo que yo veo es que se ha generado una unión de madre a hijos; pues algunos me tratan así y reconocen que nuestras gestiones han logrado varios objetivos positivos para la organización”, expresó.

Durante su gestión se han llevado a cabo diversas mesas de trabajo, en las que han logrado beneficiarse con varios proyectos que han significado un verdadero aporte para los pequeños mineros y todo a través del diálogo. “Mi idea de un dirigente es que se debe trabajar con todas las autoridades que estén de turno, no importa que color o bandera tenga, pues el dirigente se debe a su comunidad», manifestó.

MUJERES DE SU AGRUPACIÓN

 La actividad minera ya no es sólo cosa de hombres, pues poco a poco se han ido insertando en esta área laboral las mujeres. Tal es el caso de Rosa, Hilda y Johana, quienes ocupan un rol activo al interior de “Fuerza y Esperanza”, siendo las únicas féminas entre un grupo mayoritario de varones.

 “Hilda es una mujer todo terreno, muy esforzada por su familia y preocupada de capacitarse continuamente, por su arte Johana ha ido aprendiendo y es una digan representante de nuestro territorio. Me siento orgullosa de ellas”, afirmó Rosa Palleres.

PLANES HACIA EL FUTURO

Tras preguntarle por sus sueños, Rosita aseguró que tiene muchos y todos relacionados con la minería, pero fue clara al mencionar que como presidenta tienen tres anhelos en mente y por lo que se encuentra trabajando.

El primero, consiste en obtener contratos para trabajar con todas las condiciones que requieren los mineros y que todas las pertenencias del sector de Las Loas sean de propiedad de su agrupación. “Envié una carta al ministro de minería para lograr este objetivo, porque sin contratos y documentación legal no nos permiten postular a proyectos y da la impresión de que estamos robando”, declaró.

Andacollo es una comuna que tiene una gran historia en minas ya sean subterráneas, de socavón o a rajo abierto, entonces “lo que pretendemos es que Las Loas sea un espacio de turismo minero, pero productivo, es decir, que los turistas puedan conocer como es el proceso de extracción de minerales”, expuso Rosa agregando que para ello necesitan contar también con un gran proyecto y con todas las medidas de seguridad.

Por el momento, el último desafío que se tiene planteado gestionar es que el Gobierno pueda tomar posesión de terrenos donde no hay claridad de quienes es su dueño y espera que los pueda facilitar para el trabajo de la pequeña minería. De ese modo, “yo me siento feliz cuando veo que los mineros prosperan, cuando crecen y se desarrollan”, agregó.

MINERÍA PARA MUCHOS AÑOS MÁS

El proceso del minero pirquinero es muy lento y que da sustento para muchos años, al contrario de lo que sucede con las grandes compañías, que cuentan con grandes máquinas y tecnología para remover el cerro.

Es por eso, que una vez “alguien dijo una vez que en un futuro la minería iba a morir en Andacollo, y creo que eso no es cierto”, reflexionó Rosa, quien recordó que “desde el tiempo de los indígenas hasta ahora, la minería ha sido permanente, hay que decir que cuesta sacar el oro, ahora no está a flor de piel por decir, pero si está el minero y a ellos hay que apoyar”.

Además, sostuvo que cada pirquinero tiene una familia con nuevas generaciones por delante, donde ha sido testigo de cómo jóvenes de apoco de van sumergiendo en el quehacer minero, entonces en “Andacollo puede sobrevivir muchos años más con esta actividad económica”, aseveró Rosita.

AGRADECIDA DE DIOS

“Siempre he dicho que lo tengo todo y no tengo nada”, dijo Rosita, esto porque la vida le ha enseñado a través de diversas experiencias de las que ha sido parte y que la hacer sentir una mujer plena.  “No tengo riquezas, ni siquiera una casa, pero con 63 años he logrado cosas para la gente y lo hago con el corazón”, comentó.

Su familia, es parte de su todo, que está integrada por su esposo, sus cuatro hijos y doce nietos, además de todos los integrantes de Andacollo Fuerza y Esperanza. “Muchos me han criticado, porque dicen que trabajo y trabajo y ¿que gano?, pero yo soy del pensamiento de uno debe acumular el amor de Dios, que saca uno con acumular tanta riqueza, si al otro día te vas de este mundo. Estoy agradecida y le debo a mucha gente lo que hoy día soy”, culminó.

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Teresa Hernández: «Me siento bien de salud, ahora tengo que acortar un poco el paso, pero igual subo al cerro caminando»

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En la zona rural de la comuna de Andacollo se encuentra el pueblo llamado La Caldera. Una localidad que hacer honor a su nombre porque el sol es abrazador, sus viviendas se ubican entre varios cerros con caminos escarpados, pero expedito.  Allí rodeada de naturaleza y tranquilidad vive Teresa Hernández una mujer con una larga experiencia en la actividad minera.

“Soy nacida y criada aquí, me gusta mi Caldera, porque es un campo libre, no hay bulla. En cambio, en Andacollo y la parte más central del pueblo hay que estar encerradas y yo me aburro en el encierro”, manifestó con orgullo Teresa al inicio de la conversación en que contaría su pasión por la minería.

Su historia partió cuando tenía 8 años, era su abuelo quien se dedicaba a este rubro y ella lo acompañaba. Cuando él dejó de subir al cerro comenzó Teresa sacando en primera instancia sólo un par de sacos, hasta que lograba juntar material suficiente para llenar un camión. “Me demoraba, pero igual lo hacía, desde entonces que me gusta la minería”, afirmó.

El año 2003, consiguió un contrato de arriendo de terreno para trabajar en la minería y de inmediato se fue a registrar en Empresa Nacional de Minería (ENAMI), ubicada en La Serena con el objetivo de poder postular a proyectos del Estado. Con toda su documentación en regla, la invitaron a participar en el Sindicato de Mineros de Ovalle, “don Tulio Villalobos de Tambillos me inscribió y luego ingresé al sindicato de Andacollo, ahora pertenezco a los dos”, relató.

Desde aquel entonces comenzó a recibir las visitas periódicas de Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), donde “gracias a dios nuca tuve problemas en los trabajos realizados, ya que después de cada tronadura junto a mi hijo revisábamos para que no existieran riesgos de derrumbes por rocas sueltas”, explicó.

Actualmente Teresa trabaja en la mina llamada «Portal del 1 al 10», el material que reúne lo envía a la Planta Delta de Ovalle. Por el lado de las ganancias, Teresa aseguró que “a veces me deja y otras no tanto, pero me alcanza para pasar la vida. A mí me encanta la minería, no hay trabajo mejor que este, aunque en ocasiones solo queda para comprar el pancito”.

SU FAMILIA

Hoy, Teresa vive sola, pero tienen 5 hijos, 11 nietos y 6 bisnietos, quienes la van a visitar frecuentemente para llenarla de alegría, pues “me hacen reír mucho, porque hay unos chiquitos que están empezando a caminar, con sus travesuras y logros”, confesó. En cuanto a su marido, falleció el año 2003; a él no le gustaba la minería, “prefería la agricultura, se dedicaba al huerto, le encantaba sembrar”, contó.

Es por eso, que su casa está rodeada de árboles y arbustos, donde cría a cabras, burros, gallinas y un gato a los cuales también les entrega parte de su tiempo. “El sábado y domingo me quedo en la casa y los días que voy a la mina subo como a las 9 o 10 de la mañana y regreso a eso de las 5 de la tarde más menos, porque tengo que volver a ver a mis animales”, indicó.

PROYECCIONES

Teresa afirma que sus hijos seguirán su camino de trabajar en la minería porque todos en algún momento le ayudaron, incluyendo las niñas. “Ahora, que la situación está complicada mis niños comenzaron a buscar otros empleos, pero hay uno que se dedica a los animales y al trabajo en el campo”, estimó.

En el ámbito de los deseos, Teresa reveló que siempre quiso tener un vehículo para poder trasladarse, entonces se compró una camioneta, sin embargo, nunca pudo aprender a manejar, “así es que tengo que esperar a que vengan mis niños para que me ayuden”, admitió.

Con 78 años, Teresa no se imagina otro estilo de vida, ni tampoco trasladarse a otro pueblo, pese a todas las peticiones de amigos para que deje de trabajar. “Aquí me siento bien de salud, ahora tengo que acortar un poco el paso nomás porque ya no se puede andar tan rápido como antes, pero igual subo al cerro caminando”, expresó.

MUJERES MINERAS

Ante la pregunta sobre su percepción del aumento de la participación de las mujeres en la minería, Teresa señala que “me da gusto que estén trabajando y luchando para poder pasar sus años de vida”. Ella, que toda su vida la ha forjado en torno a la extracción de minerales añadió que “yo me alegro cuando llego al cerro, pues me aburro en la casa”.

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