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Hilda Orellana: “Cuando llegué a Andacollo pensé que se trataba de ir a picar un cerro y que salía el mineral en pedazos”

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Hilda Orellana Tobar, es una mujer de esfuerzo que se dedica a la minería en la comuna de Andacollo y de acuerdo con las cifras que entregó el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) en el 2017, pertenece al 8,1% de mujeres que trabaja en la industria.

Junto a su esposo y 4 hijos llegó en 1982 a la comuna minera con las maletas repletas de sueños y deseos por sacar adelante a su familia, sin embargo, esta creció y tuvo 3 hijos más. Actualmente vive con una hija y 4 nietos, de los 16 que tiene en total.

Siempre le provocó interés la minería y sobre todo extraer oro, pues reconoce que fue una de las razones por las que eligió vivir en la comuna de Andacollo. “Me tincó, porque escuche que se podía trabajar en oro. Llegué acá y me enamoré. Es un pueblo que, si bien no es tan lindo, es rustico y lo que hacen los mineros es impresionante”, narró Hilda Orellana Tobar.

“Yo no tenía idea de la minería, ni del oro, ni nada. Cuando llegué a Andacollo pensé que se trataba de ir a picar un cerro y salía el mineral en pedazos, pero la realidad no era así. Hay que lucharla demasiado, es un trabajo esforzado pero muy bonito”, explicó.

No obstante, al observar el proceso de como se trabajaba quedó encantada y para aprender comenzó a asistir a los trapiches y al cerro hasta que lo consiguió, “de hecho ahora tengo una mina y estoy produciendo”, afirmó orgullosa.

“EMPECÉ SOLA”

Una vez que tomó la decisión de dedicarse a la minería, Hilda relató que el inicio fue complejo, pues “empecé sola y me costó bastante, aprender fue fácil pero este trabajo requiere de mucha fuerza para cargar camiones o poner tiros” dijo. Fue un camino bien esforzado ya que no contaba con el apoyo de su esposo, pues a él nunca le gustó este rubro.

Por otro lado, debió luchar con la creencia de algunos hombres quienes no dejaban que una mujer se acercara a las minas, ya que según el pensamiento popular ´las mujeres daban mala suerte´, mito que por estas fechas se está erradicando debido al aumento del genero en esta actividad.

Pese a todas las dificultades, los anhelos de superación de Hilda la han llevado a capacitarse continuamente y hoy cuenta con certificación de explosivos y seguridad. “Llevo 5 años con carné de manipuladora de explosivo y no le tengo miedo”, aseguró.

LOS ACCIDENTES OCURREN POR FALTA DE SEGURIDAD

En materia de seguridad, señaló que es muy estricta sobre todo después de haber sufrido un accidente que casi le cuesta la vida en diciembre del 2016. “Me caí de un pique de 15 metros, me quebré todas las costillas, el brazo izquierdo y la pierna derecha, pero gracias a la virgencita estoy caminando, tarde 6 meses en recuperarme. Los accidentes siempre pasan por falta de seguridad”, contó Hilda.

JORNADA LABORAL

Si bien, aumentó el número de mujeres en trabajos que tradicionalmente son ejecutados por hombres, aún son pocas las que hay en el sector, indicó Hilda, pues “en las loas donde estoy sólo veo hombres”.

Su jornada comienza en la mañana cuando va a dejar a sus nietos a la escuela, de allí se va a la mina para el primer bloque de 4 horas, luego se da una 1 de colación y nuevamente retoma por 3 horas más, hasta que llega el horario para ir a buscar a los niños. Esa es su rutina.

“El trabajo que hago específicamente es romper el cerro, poner tiros, utilizo el rota martillo u otras herramientas más grandes para sacar el material. Diariamente junto entre 5 o 6 sacos, los cuales voy acumulando hasta enterar 40 y así llevarlos al trapiche- mecanismo para moler y lavar el oro- ese proceso demora entre 12 a 18 horas”, detalló.

Una vez finalizado el proceso Hilda cuenta generalmente entre 10 a 15 gramos de oro, los cuales vende según el precio que el vendedor pague, cuyo valor puede llegar hasta 20 mil pesos por gramo.

INCERTIDUMBRE POR CONTRATOS

Varias son las situaciones de dificultad que atraviesan los pirquineros de la comuna de Andacollo, esto por que la mayoría se encuentra trabajando de forma ´ilegal´, incluida Hilda Orellana Tobar.

“Nosotros teníamos un contrato que hizo Dayton”, precisó respecto a la distribución de terrenos para extraer el mineral, “pero, por ahora estamos irregulares, hay muchos mineros que están trabajando de forma ilegal porque la otra empresa tampoco les da arriendo, así es que son momentos complicados”, manifestó.

Dayton fue una compañía minera que cerró sus faenas el año 2016 y desde entonces que nadie se ha hecho cargo de los pirquineros a los que arrendaba terrenos para la extracción de minerales.

PROYECTOS

Ante la pregunta sobre sus planes a futuro, Hilda solo contempla seguir desarrollándose en la minería. Por lo pronto, espera que la situación de los contratos de arriendos de terrenos se pueda resolver en el corto plazo y así poder postular a los beneficios que otorga el Estado para los pequeños mineros.

En cuanto al plano familiar desea que sus nietos, quienes le han manifestado querer ser mineros como ella, prefiere que estudien y se conviertan en profesionales. “Es un trabajo muy sacrificado y uno siempre quiere lo mejor para los hijos o los nietos, entonces es mejor que saquen una carrera que tenga que ver con minería, porque esto es maravilloso”, expresó.

Sobre el riesgo que en algún momento se termine el oficio del pirquinero debido a la migración de los jóvenes hacia otras ciudades, opinó que “la pirquinería nunca va a morir, porque es un legado de aquí de Andacollo y he visto a muchos jóvenes que les gusta la minería”.

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Rosa Palleres: “Me siento feliz cuando veo que los mineros prosperan, cuando crecen y se desarrollan”

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Rosa Palleres, una Andacollina de “tomo y lomo”, dedica su tiempo a la minería y a la dirigencia social.  Nació en una familia con historia minera, puesto que sus abuelos, su padre y su esposo siempre se han dedicado a la extracción de minerales y fue justamente su compañero de vida quien le enseñó el oficio que desde niña le gustó.

Actualmente, “Rosita” como algunos le llaman, es presidenta de la agrupación de pequeños mineros “Andacollo Fuerza y Esperanza”, organización que surgió el año 2011 con el fin de luchar por un terreno para trabajar de forma legal.

“Se concretó un encuentro de mineros, a raíz de ciertas situaciones que se estaban originando en nuestra comuna, como trabajar de forma ilegal en propiedades de una empresa minera”, relató Rosa quien indicó que “desde ahí renace el cariño que tengo por mi tierra y para apoyar a esta gente, que en ese momento no sabía qué hacer”.

Fue entonces que comenzaron a trabajar en conjunto para luchar por una fuente laboral estable y con las condiciones legales que requerían, hasta ahora, ocasión en la que nuevamente “estamos ilegalmente, la empresa con la que habíamos firmado un convenio está pasando por un proceso de receso el cual no sabemos realmente que pasará”, alertó.

SU ROL DE DIRIGENTE EN UN MUNDO DE “HOMBRES”

“Dios te da el don de llegar a la gente y poder ayudar, por eso siempre estoy pensando hacer el bien para los demás”, argumentó Rosa Palleres su amor por la dirigencia social.

Fue la gestora de la primera agrupación de temporeras en la Región de Coquimbo, acción que le permitió trabajar junto a Anamuri, una organización de mujeres de Santiago, y que le brindó la oportunidad de conocer y viajar a través del mundo, ya que acompañó a la expresidenta Michelle Bachelet a países como Ecuador, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

El 2011, asumió como presidenta de “Andacollo, Fuerza y Esperanza” y confiesa que le costó bastante. No obstante, “lo que yo veo es que se ha generado una unión de madre a hijos; pues algunos me tratan así y reconocen que nuestras gestiones han logrado varios objetivos positivos para la organización”, expresó.

Durante su gestión se han llevado a cabo diversas mesas de trabajo, en las que han logrado beneficiarse con varios proyectos que han significado un verdadero aporte para los pequeños mineros y todo a través del diálogo. “Mi idea de un dirigente es que se debe trabajar con todas las autoridades que estén de turno, no importa que color o bandera tenga, pues el dirigente se debe a su comunidad», manifestó.

MUJERES DE SU AGRUPACIÓN

 La actividad minera ya no es sólo cosa de hombres, pues poco a poco se han ido insertando en esta área laboral las mujeres. Tal es el caso de Rosa, Hilda y Johana, quienes ocupan un rol activo al interior de “Fuerza y Esperanza”, siendo las únicas féminas entre un grupo mayoritario de varones.

 “Hilda es una mujer todo terreno, muy esforzada por su familia y preocupada de capacitarse continuamente, por su arte Johana ha ido aprendiendo y es una digan representante de nuestro territorio. Me siento orgullosa de ellas”, afirmó Rosa Palleres.

PLANES HACIA EL FUTURO

Tras preguntarle por sus sueños, Rosita aseguró que tiene muchos y todos relacionados con la minería, pero fue clara al mencionar que como presidenta tienen tres anhelos en mente y por lo que se encuentra trabajando.

El primero, consiste en obtener contratos para trabajar con todas las condiciones que requieren los mineros y que todas las pertenencias del sector de Las Loas sean de propiedad de su agrupación. “Envié una carta al ministro de minería para lograr este objetivo, porque sin contratos y documentación legal no nos permiten postular a proyectos y da la impresión de que estamos robando”, declaró.

Andacollo es una comuna que tiene una gran historia en minas ya sean subterráneas, de socavón o a rajo abierto, entonces “lo que pretendemos es que Las Loas sea un espacio de turismo minero, pero productivo, es decir, que los turistas puedan conocer como es el proceso de extracción de minerales”, expuso Rosa agregando que para ello necesitan contar también con un gran proyecto y con todas las medidas de seguridad.

Por el momento, el último desafío que se tiene planteado gestionar es que el Gobierno pueda tomar posesión de terrenos donde no hay claridad de quienes es su dueño y espera que los pueda facilitar para el trabajo de la pequeña minería. De ese modo, “yo me siento feliz cuando veo que los mineros prosperan, cuando crecen y se desarrollan”, agregó.

MINERÍA PARA MUCHOS AÑOS MÁS

El proceso del minero pirquinero es muy lento y que da sustento para muchos años, al contrario de lo que sucede con las grandes compañías, que cuentan con grandes máquinas y tecnología para remover el cerro.

Es por eso, que una vez “alguien dijo una vez que en un futuro la minería iba a morir en Andacollo, y creo que eso no es cierto”, reflexionó Rosa, quien recordó que “desde el tiempo de los indígenas hasta ahora, la minería ha sido permanente, hay que decir que cuesta sacar el oro, ahora no está a flor de piel por decir, pero si está el minero y a ellos hay que apoyar”.

Además, sostuvo que cada pirquinero tiene una familia con nuevas generaciones por delante, donde ha sido testigo de cómo jóvenes de apoco de van sumergiendo en el quehacer minero, entonces en “Andacollo puede sobrevivir muchos años más con esta actividad económica”, aseveró Rosita.

AGRADECIDA DE DIOS

“Siempre he dicho que lo tengo todo y no tengo nada”, dijo Rosita, esto porque la vida le ha enseñado a través de diversas experiencias de las que ha sido parte y que la hacer sentir una mujer plena.  “No tengo riquezas, ni siquiera una casa, pero con 63 años he logrado cosas para la gente y lo hago con el corazón”, comentó.

Su familia, es parte de su todo, que está integrada por su esposo, sus cuatro hijos y doce nietos, además de todos los integrantes de Andacollo Fuerza y Esperanza. “Muchos me han criticado, porque dicen que trabajo y trabajo y ¿que gano?, pero yo soy del pensamiento de uno debe acumular el amor de Dios, que saca uno con acumular tanta riqueza, si al otro día te vas de este mundo. Estoy agradecida y le debo a mucha gente lo que hoy día soy”, culminó.

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Teresa Hernández: «Me siento bien de salud, ahora tengo que acortar un poco el paso, pero igual subo al cerro caminando»

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En la zona rural de la comuna de Andacollo se encuentra el pueblo llamado La Caldera. Una localidad que hacer honor a su nombre porque el sol es abrazador, sus viviendas se ubican entre varios cerros con caminos escarpados, pero expedito.  Allí rodeada de naturaleza y tranquilidad vive Teresa Hernández una mujer con una larga experiencia en la actividad minera.

“Soy nacida y criada aquí, me gusta mi Caldera, porque es un campo libre, no hay bulla. En cambio, en Andacollo y la parte más central del pueblo hay que estar encerradas y yo me aburro en el encierro”, manifestó con orgullo Teresa al inicio de la conversación en que contaría su pasión por la minería.

Su historia partió cuando tenía 8 años, era su abuelo quien se dedicaba a este rubro y ella lo acompañaba. Cuando él dejó de subir al cerro comenzó Teresa sacando en primera instancia sólo un par de sacos, hasta que lograba juntar material suficiente para llenar un camión. “Me demoraba, pero igual lo hacía, desde entonces que me gusta la minería”, afirmó.

El año 2003, consiguió un contrato de arriendo de terreno para trabajar en la minería y de inmediato se fue a registrar en Empresa Nacional de Minería (ENAMI), ubicada en La Serena con el objetivo de poder postular a proyectos del Estado. Con toda su documentación en regla, la invitaron a participar en el Sindicato de Mineros de Ovalle, “don Tulio Villalobos de Tambillos me inscribió y luego ingresé al sindicato de Andacollo, ahora pertenezco a los dos”, relató.

Desde aquel entonces comenzó a recibir las visitas periódicas de Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), donde “gracias a dios nuca tuve problemas en los trabajos realizados, ya que después de cada tronadura junto a mi hijo revisábamos para que no existieran riesgos de derrumbes por rocas sueltas”, explicó.

Actualmente Teresa trabaja en la mina llamada «Portal del 1 al 10», el material que reúne lo envía a la Planta Delta de Ovalle. Por el lado de las ganancias, Teresa aseguró que “a veces me deja y otras no tanto, pero me alcanza para pasar la vida. A mí me encanta la minería, no hay trabajo mejor que este, aunque en ocasiones solo queda para comprar el pancito”.

SU FAMILIA

Hoy, Teresa vive sola, pero tienen 5 hijos, 11 nietos y 6 bisnietos, quienes la van a visitar frecuentemente para llenarla de alegría, pues “me hacen reír mucho, porque hay unos chiquitos que están empezando a caminar, con sus travesuras y logros”, confesó. En cuanto a su marido, falleció el año 2003; a él no le gustaba la minería, “prefería la agricultura, se dedicaba al huerto, le encantaba sembrar”, contó.

Es por eso, que su casa está rodeada de árboles y arbustos, donde cría a cabras, burros, gallinas y un gato a los cuales también les entrega parte de su tiempo. “El sábado y domingo me quedo en la casa y los días que voy a la mina subo como a las 9 o 10 de la mañana y regreso a eso de las 5 de la tarde más menos, porque tengo que volver a ver a mis animales”, indicó.

PROYECCIONES

Teresa afirma que sus hijos seguirán su camino de trabajar en la minería porque todos en algún momento le ayudaron, incluyendo las niñas. “Ahora, que la situación está complicada mis niños comenzaron a buscar otros empleos, pero hay uno que se dedica a los animales y al trabajo en el campo”, estimó.

En el ámbito de los deseos, Teresa reveló que siempre quiso tener un vehículo para poder trasladarse, entonces se compró una camioneta, sin embargo, nunca pudo aprender a manejar, “así es que tengo que esperar a que vengan mis niños para que me ayuden”, admitió.

Con 78 años, Teresa no se imagina otro estilo de vida, ni tampoco trasladarse a otro pueblo, pese a todas las peticiones de amigos para que deje de trabajar. “Aquí me siento bien de salud, ahora tengo que acortar un poco el paso nomás porque ya no se puede andar tan rápido como antes, pero igual subo al cerro caminando”, expresó.

MUJERES MINERAS

Ante la pregunta sobre su percepción del aumento de la participación de las mujeres en la minería, Teresa señala que “me da gusto que estén trabajando y luchando para poder pasar sus años de vida”. Ella, que toda su vida la ha forjado en torno a la extracción de minerales añadió que “yo me alegro cuando llego al cerro, pues me aburro en la casa”.

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Victoria Véliz: «Yo creo que el ingreso de las mujeres a la minería fue lo mejor que pudo pasar»

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Luchar para entregarles una mejor calidad de vida a sus tres hijos fueron las razones que motivaron a Victoria Véliz Garry a insertarse en el mundo de la minería. Hoy, trabaja en Minera Teck desde hace 14 años y con todo lo que logrado se siente una mujer completamente realizada.

Todo comenzó cuando le notificaron que cerrarían las oficinas de Correos de Chile en la comuna de Andacollo, empresa para la que se había desempeñado desde 1989 hasta el año 2002. “En ese momento necesitaba buscar un trabajo, tenía que sostener a mi familia, entonces comencé a pensar que podía hacer”, contó Victoria.

Tenía la esperanza de encontrar trabajo, primero en Andacollo y luego en Coquimbo pensando en que para la temporada estival el sector del turismo le brindaría una oportunidad como mucama, recepcionista, u otro cargo. Entre tanto buscar, ingresó a la recepción del Hotel de Las Tacas y, “allí recibían a mucha gente y de rangos bien importantes, fue así como conocí a uno de los gerentes de Minera Teck, de aquellos tiempos don Piero Venturini”, relató.

Durante una conversación con Piero, ella le comentó que sus raíces estaban en Andacollo, pero por la necesidad de trabajar y mantener su hogar había llegado hasta aquel lugar, entonces “él me pidió que enviara mi currículo, al poco tiempo me llamaron para hacer un reemplazo por 3 meses, la verdad es que no lo pensé dos veces y me fui de inmediato. Estar en mi casa, con mis hijos, en mi pueblo era una buena oferta laboral”, indicó Victoria.

PROCESO DE CRECIMIENTO LABORAL

Entro el año 2004 al departamento de abastecimiento de la compañía minera, en primera instancia fueron 3 meses, pero el periodo se fue prolongando hasta que le hicieron contrato por obra.

Sus primeras tareas consistían en manejar el sistema de compras para abastecer de insumos mineros a la empresa, donde pudo conocer sobre los repuestos de camiones y otros insumos mineros que llamaron su atención.

 Para el año 2009, la compañía minera llevó a cabo un proyecto que contemplaba la inclusión de mujeres a las tareas de operador de maquinaría para lo que abrieron 4 vacantes. Victoria en su afán de crecimiento laboral, postuló y “afortunadamente fui una de las elegidas”, celebró.

Este nuevo desafío consistió en trabajar en turnos de 4 días laborales por 4 de descanso, empezó manejando los “triple 7”, es decir los camiones más pequeños en el rubro de la minería, hasta que logró operar las máquinas de 200 toneladas.

Su espíritu de perfeccionamiento laboral le permitió emprender un nuevo desafío el 2011 y se capacitó en un nuevo sistema de control de salas de producción llamado Dispatch aquí “yo hago el control de la mina, me encargo de coordinar la producción. Cuando entro en la mañana, me dan la cartilla de metas diarias en cuanto a tonelaje y dirijo los camiones y equipo que esté trabajando en ese momento, veo quienes son los que alimentan, quienes cargan estéril”, explicó Victoria Véliz.

ROMPIENDO PARADIGMAS

Respecto al cambio de área en plano laboral, que pasó desde la contabilidad a la minería Victoria reconoce que en principio le costó adaptarse a un mundo de 35 mentalidades de varones de diferentes edades, gente que llevaba muchos años dedicándose al rubro, «pero al final lo logré y se puede», afirmó con orgullo.

“Las mujeres hemos ido ganando terreno en este rubro. Cuando entré a la compañía sólo había 13 mujeres, eso correspondía al 2% del total del personal, ahora somos el 17%. Pero se debe admitir que costó un poco”, dijo Victoria Véliz añadiendo que pese a la existencia de diversos mitos que existen “mi experiencia fue muy buena porque me sentí protegida desde el primer momento.  Los hombres también se han ido adaptando y limitando en algunas ocasiones su vocabulario.

JEFAS DE TURNO

“Yo creo que el ingreso de las mujeres a la minería fue lo mejor que pudo pasar”, opinó Victoria, señalando que poco a poco están llegado a ocupar puestos de importancia en la minería.

Tal es el caso de la actual concejala de La Serena Jocelyn Lizana, quien ocupó diversos cargos de relevancia en la materia incluyendo que fue Seremi de Minería. “Yo la admiraba, por los desafíos que tomaba y su constancia, si bien no la conocí personalmente me comentaban que siempre estaba en el lugar menos esperado, desde allí se terminó el mito de que las mujeres no entran a las minas”, confesó Victoria.

“Las mujeres vamos a seguir evolucionando y para todas las que deseen trabajar en minería mis mejores deseos. Hay que seguir luchando, llegará un momento en que no haya diferencias con los hombres”, agregó convencida.

LA FAMILIA

Victoria nació el año 1969 en una familia humilde, hija de un conocido fletero Andacollino Hernán Véliz. Es la tercera de cuatro hermanos, la mayor es profesora y sus otros dos hermanos también trabajan en Minera Teck.

“Nunca imaginé que estaría dentro del mundo de la minería, porque mi papá no fue minero, pero mi abuelo se dedicaba a la minería artesanal, ese es mi único pasado en este rubro”, relató.

DESAFÍOS Y PROYECTOS

Los deseos de crecimiento personal nunca se han alejado de la mente de Victoria, sino al contrario, con toda la experiencia técnica adquirida en su ambiente laboral la llevaron a tomar una decisión importante para su futuro. “Siempre tuve planes de estudiar, un día se lo comenté a mis hijos y ellos me alentaron, me gustaba prevención de riesgo”, indicó ya que en su trabajo era monitora de seguridad.

Otro factor que influyó en sus deseos para estudiar fue una solicitud para que realizara unos talleres de “Liderazgos Valientes”, ocasión que fue “muy enriquecedora para mí, porque era una gran responsabilidad, que antes sólo quedaba en manos de las jefaturas”, señaló.

Actualmente, congeló su carrera por razones personales, pero espera retomar el próximo año y así terminar el último semestre que le queda por cursar.

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