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El refugio de los tricahues: La colonia que encontró hogar en los cerros de Andacollo al costado de la ruta D51

Quienes transitan por la Ruta D-51, pocos kilómetros después de Maitencillo, en dirección a Andacollo, probablemente han escuchado un fuerte coro de chillidos proveniente de los cerros. Basta detenerse al inicio de las primeras curvas de la cuesta San Antonio para descubrir una de las postales más llamativas de la fauna silvestre de la Región de Coquimbo: una colonia de loros tricahues que ha encontrado allí un lugar ideal para vivir y reproducirse.

A diferencia de otras aves que construyen nidos en árboles, los tricahues necesitan paredes de tierra blanda o arcillosa, donde excavan largas galerías que terminan en una cámara donde depositan entre dos y cuatro huevos. Estas cavidades les entregan una temperatura más estable y una mejor protección frente a las inclemencias del tiempo y los depredadores.

El Andacollino

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Quienes transitan por la Ruta D-51, pocos kilómetros después de Maitencillo, en dirección a Andacollo, probablemente han escuchado un fuerte coro de chillidos proveniente de los cerros. Basta detenerse al inicio de las primeras curvas de la cuesta San Antonio para descubrir una de las postales más llamativas de la fauna silvestre de la Región de Coquimbo: una colonia de loros tricahues que ha encontrado allí un lugar ideal para vivir y reproducirse.

Los barrancos de tierra arcillosa del sector ofrecen exactamente las condiciones que esta especie necesita para construir sus hogares. Con sus fuertes picos excavan profundas galerías en las laderas, donde instalan sus nidos protegidos de la lluvia, el viento y la acción de posibles depredadores. Este tipo de sitios de nidificación, conocidos como “loreras”, son utilizados durante muchos años e incluso por varias generaciones de aves.

Según especialistas, es probable que parte de esta colonia provenga de sectores precordilleranos como Río Hurtado, donde históricamente existen importantes poblaciones de tricahues. Estas aves realizan desplazamientos estacionales entre distintos valles y quebradas en busca de alimento y de lugares seguros para reproducirse.

Una especie que vive en comunidad

El loro tricahue (Cyanoliseus patagonus bloxami) es el loro de mayor tamaño que habita en Chile y una de las aves más sociables del país. Vive en grandes colonias que pueden reunir desde decenas hasta cientos de individuos. Mientras algunas aves buscan alimento, otras permanecen vigilando la colonia y emiten fuertes llamados de alerta cuando detectan algún peligro.

Durante la época reproductiva forman parejas estables o monógamas, compartiendo la incubación y la crianza de sus polluelos. La hembra permanece gran parte del tiempo en el interior del nido incubando los huevos, mientras el macho se encarga de llevar alimento. Una vez que nacen las crías, ambos padres participan activamente en su cuidado.

¿Por qué eligen estos cerros?

A diferencia de otras aves que construyen nidos en árboles, los tricahues necesitan paredes de tierra blanda o arcillosa, donde excavan largas galerías que terminan en una cámara donde depositan entre dos y cuatro huevos. Estas cavidades les entregan una temperatura más estable y una mejor protección frente a las inclemencias del tiempo y los depredadores.

Por ello, quebradas y barrancos como los existentes en la cuesta San Antonio representan un hábitat ideal para establecer nuevas colonias.

Alimentación y longevidad

El tricahue se alimenta principalmente de semillas, frutos silvestres, flores, brotes y algunas especies de cactus, desempeñando además un importante papel en la dispersión de semillas y en el equilibrio de los ecosistemas del matorral y la precordillera. En Chile, estudios del SAG indican que su dieta está basada principalmente en vegetación nativa y no constituye una plaga agrícola.

En estado silvestre puede vivir entre 20 y 30 años, mientras que bajo cuidado humano algunos ejemplares han superado los 40 años, lo que convierte a esta especie en una de las aves más longevas de la fauna chilena.

Un patrimonio natural que necesita protección

Hace algunas décadas el loro tricahue estuvo al borde de desaparecer en varias zonas del país debido a la captura ilegal de polluelos, la destrucción de sus lugares de nidificación y la pérdida de hábitat. Gracias a programas de conservación, monitoreo y educación ambiental, varias colonias han logrado recuperarse, aunque la protección de sus loreras continúa siendo fundamental para asegurar su supervivencia.

La presencia de esta colonia junto a la Ruta D-51 no solo ofrece un espectáculo natural para quienes recorren el camino hacia Andacollo, sino que también recuerda la importancia de conservar uno de los símbolos más emblemáticos de la biodiversidad de la Región de Coquimbo. Sus inconfundibles llamados, que resuenan entre los cerros, anuncian que la vida silvestre sigue encontrando refugio en los paisajes del Norte Chico.

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